Editorial: cuidando el futuro y la esperanza

Carlos Hernández es el editor de El Latino y un periodista con una amplia experiencia en periodismo. Ha sido corresponsal internacional en Atlanta, Nueva York y California de agencias de noticias como EFE de España y la Associated Press./EL LATINO

Llevamos prácticamente todo el año viviendo afectados con la pandemia del Coronavirus, y cinco meses desde que se decreto el confinamiento, que ha cambiar, casi por completo en la manera en cómo vivimos.

Una de las rutinas que más trabajo y más dolores de cabeza ha puesto al gobierno y a las familias con hijos es la de la educación.

Las clases apenas han iniciado esta semana para muchísimos en los Condados de Ventura y Santa Bárbara, ahí padres y madres de familia se las ingenian para vivir la “nueva normalidad”, dónde algunos han tenido que dejar sus empleos para poder dedicarse a ser los tutores de sus hij@s.

Y mientras estas familias y niños se adaptan al nuevo año escolar, para bien o para mal, llega el anunció de los gobiernos de ambos Condados que estarán dando permisos a los centros escolares de poder abrir sus puertas y ofrecer clases en persona o “presenciales”.

Dijo “para bien o para mal” debido a que si para muchos tener a los hij@s estudiando en casa es un auténtico problema que tiene ramificaciones negativas en las finanzas familiares, por tener que dedicarse a esto casi en su totalidad y dejar de trabajar, también es cierto que representa un “seguro de vida” para la salud de cientos de miles de niños, así como para la comunidad en general.

Si bien tener clases presenciales, quitaría un estrés enorme en muchos hogares, también es cierto que no se puede correr el riesgo de exponer a los niños a un virus, del que en tan sólo ocho meses ha puesto de rodillas al planeta entero.

Sin saber el alcance real del Covid-19 de los efectos secundarios y secuelas que puede dejar a largo plazo en la salud de las personas, sería muy irresponsable abrir de puerta en puerta las escuelas para que otro brote del Covid masivo se diera y esta vez trajera consecuencias mucho peores.

Hay que recordar, como lo expuso un estudio de hace un par de semanas de la Universidad de München, Alemania y la Universidad John Hopkins, como los niños al parecer son hasta 100 veces más contagiosos que los adultos.

Esto a pesar que supuestamente el Coronavirus no les da con la misma intensidad que les da a los adultos, pero como mencione, aún no sabemos los verdaderos estragos que deja este enigmático virus.

Y es que de acuerdo a otro estudio de la Universidad de Bombai en la India apoyados por científicos ingleses, se dieron cuenta que el Covid-19 afecta más fuerte a los hombres porque el virus se aloja por más tiempo y se regenera más rápido usando una enzima que se haya solo en los testículos.

Esto casi con seguridad tiene efectos negativos en la producción de testosterona de los hombres, y como el virus es tan nuevo, hasta el momento no hay manera de valorar a cabalidad esta teoría.

Partiendo de ello, me he puesto a pensar y sobre todo a indagar, que si en los hombres afecta peor, por consecuencia en los niños tiene que tener el mismo o un efecto negativo parecido.

Aunque si bien es cierto al 85% de los niños no les pasa más como una gripe fuerte, seguramente la producción de testosterona se vería afectada sobre todo si tomamos en cuenta que están en una edad de pleno desarrollo fisiológico.

Otra de las consecuencias negativas, podría ser como sucede con las paperas.

Las paperas que es una enfermedad que se adquiere en la mayoría de seres humanos antes de los 14 años, en los niños si se complica y “se les bajan” o aloja el virus en sus testículos ellos quedan estériles de por vida.

Así que por muy buena que pueda sonar una apertura de clases, la verdad es que primero está la salud de todos los niñ@s, al fin y al cabo ellos son nuestro futuro y esperanza.

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