Violencia en época de Coronavirus

Por Alíz Ruvalcaba
redaccion@latinocc.com

En la Costa Central, hace aproximadamente 11 semanas desde que se implementaron las órdenes de resguardo en casa debido a la pandemia por el COVID-19 y de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial la violencia doméstica (en especial contra mujeres y niños) ha incrementado en un 60%.

Lo anterior se ve exacerbado particularmente en los sectores de bajos recursos donde los domicilios son más pequeños y cuando las situaciones de pérdida de empleo o ingresos son más notorias.

La Agencia de Salud Sexual y Re,productiva de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés) calcula que si las situaciones de confinamiento continua, en los próximos 6 meses producirán otros 31 millones de casos de violencia en el mundo.

La Costa Central no se queda atrás en el alza en reportes de disputas familiares que suceden, en gran número, frente a los niños, dentro de su propio hogar.

El Departamento de Policía en Santa Bárbara (SBPD), también refleja estas cifras donde indican que, aunque los casos de violencia doméstica han empeorado, los reportes han sido menores ya que generalmente el abusador y la victima están en el mismo espacio y no hay facilidad para las víctimas de hacer el reporte y pedir ayuda.

“Ahorita los reportes están llegando de vecinos que escuchan o notan algún pleito entre familias, no sólo entre parejas, sino entre padres de familia y sus hijos, ya sea por golpes o abusos de alcohol o drogas”, explica el Oficial Adrián Gutiérrez del SBPD.

El Oficial Gutierrez indica que ellos toman estas llamadas muy en serio, tenemos que llegar y verificar si hay alguien lastimado, buscar quién está en casa y si hay heridas físicas.

“Está en nosotros el evaluar si se realiza el arresto, aunque muchas veces las víctimas no quieren que arresten al agresor por el miedo de lo que pasará después. Esa es nuestra responsabilidad o por lo menos separarlos de su domicilio si es que no hubo heridas físicas”.

Gutiérrez, asegura que una vez estando ahí y luego de realizar el reporte de policía pertinente, ellos son los encargados de contactar a las agencias correspondientes para solicitar apoyo, ya sea de violencia a la mujer, el departamento de salud mental o de abuso infantil, dependiendo del caso, para así poder iniciar un tratamiento y apoyo correspondiente.

El Oficial además indica que en la comunidad inmigrante, sobre todo en la que no tiene un estatus en regla, las denuncias son aún más bajas.

“Sí he notado que la gente no está reportando porque tiene miedo por su situación migratoria, y están llamando ya cuando la situación ha empeorado. Por eso hago un llamado a que llamen siempre, hay mucha ayuda para las familias y al quedarse callados simplemente empeorará la situación”, enfatiza Gutiérrez.

ABUSO COBARDE

Para las agencias involucradas con el abuso infantil, o la violencia doméstica, estos datos no son ninguna novedad, la agencia sin fines de lucro CALM (Child Abuse Listening Mediation por sus siglas en inglés), ha tenido un incremento en solicitud de servicios.

De acuerdo a Mariana Harms (Directora de entrenamiento clínico en CALM), durante la primera semana de la cuarentena se generó gran incremento en llamadas pidiendo ayuda a las agencias del orden público para reportar disputas domésticas.

Los clientes existentes han continuado sus servicios sin interrupción, manejándolos ya sea por medio de llamadas telefónicas o video llamadas, y los nuevos clientes que solicitan servicios son atendidos de la misma manera, o son referidos a las agencias correspondientes, dependiendo su situación particular.

Y aunque ahora los números de llamadas y reportes han disminuido, de acuerdo a Harm, esto necesariamente no indica mejoría, sino por el contrario, no hay personas que puedan identificar de manera externa el abuso por lo que el índice de reporte es menor.

PONER MUCHA ATENCIÓN

Es importante recalcar que el abuso infantil puede tomar diferentes formas, el cual se define como la imposición injustificada de dolor y sufrimiento en los niños menores de 18 años, que no sólo se representa como abuso sexual o físico, sino también como abuso emocional y abandono o negligencia.

De acuerdo a la experta, el abuso emocional y de negligencia tienen un patrón crónico de comportamiento como denigración, humillación o ridiculización al niño y se considera como la falla consistente de los padres o los encargados del cuidado del niño en proveer un ambiente de apoyo, atención y cariño.

Mientras tanto, el abuso por negligencia o abandono es la falta de proveer al niño con la alimentación adecuada, vestimenta, refugio y atención médica, Harms indica que es importante notar la diferencia cuando es negligencia y cuando no se puede proveer las necesidades básicas debido a situaciones de pobreza o normas culturales.

Por su parte, el abuso físico se define como actos de agresión por los padres, guardianes o extraños y entre éstos se incluyen los cortes, fracturas, moretones, zangoloteos, quemadas o heridas internas.

Por último, el abuso sexual se define como actos de explotación sexual de menores ya sea por sus familiares o extraños, puede consistir de un solo incidente o de muchos incidentes a lo largo de un periodo de tiempo y puede incluir caricias indebidas, coito, incesto, violación y exhibicionismo.

En el ámbito internacional, los casos de violencia doméstica se han visto triplicados y hasta quintuplicado como es el caso de Francia y España.

Ahí el Departamento de Salud informó que los casos de abuso físico, sexual e infantil se elevaron de un promedio de 585 hasta los 3,200 en las primeras cuatro semanas de cuarentena.

Tal fue el impacto que hubieron grupos que defienden a las víctimas de estos abusos, y los mismos afectados que les llevó a realizar una manifestación pública hace tres semanas, la cual acompañaron con una campaña publicitaria por televisión, periódicos y redes sociales.

En Latinoamérica, se da lo mismo, como es el caso de Perú, Ecuador, Brasil y Argentina, donde se triplicaron los números de denuncias entre cónyuges por abuso físico y/o psicológico.

ZONA DE SEGURIDAD

Para muchos jóvenes y niños, la escuela y su círculo de amistades son su zona de seguridad donde se sienten protegidos y alejados de cualquier señal o acto de violencia en casa debido a la ignorancia o al abuso de sustancias, entre otras.

De acuerdo a leyes federales y estatales, los maestros y otras autoridades escolares tienen la obligación de reportar señales de abuso cuando las identifican en los niños y estudiantes, pero debido al cierre de escuelas y de actividades después de escuela, hay muchos abusos que no están siendo reportados por la falta de capacidad de las propias víctimas de pedir ayuda.

En un reporte de la Clínica Mayo, se explica que el aislamiento social o de familia extendida, así como una crisis familiar o estrés son factores que pueden aumentar el riesgo de una persona de tener una conducta abusiva.

De acuerdo a Harms, es importante el identificar los signos sutiles del estrés en cuanto se presenten y actuar para erradicarlos o pedir ayuda a tiempo antes de que éstos escalen y se pierda el control.

Los siguientes signos son focos rojos que muestran un incremento en niveles de estrés: problemas para conciliar el sueño, cambio de patrones alimenticios, irritabilidad, ansiedad, dificultad para hacer decisiones, cambios de humor constantes y disminución de compasión y paciencia.

En un estudio del CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), con sede en Atlanta, se indica que cada persona reacciona de manera diferente a una misma situación, y la manera en que cada uno puede responder a esta pandemia depende en gran cantidad en como se criaron desde pequeños, la comunidad en la que se vive, y si se tienen problemas de trasfondo que pudieran incluir adicciones, enfermedades crónicas o necesidades especiales.

Para las personas de la comunidad latina esto puede ser especialmente difícil el pedir ayuda, ya que se tiene muy arraigado el estigma que “la ropa sucia se lava en casa”, explica Herms.

“Tenemos que recordar que el pedir ayuda no es solo normal, sino que es imperativo”, indicó la Directora.

AYUDA EN LA CRISIS

En la Costa Central se cuentan con una gran cantidad de recursos en español, entre ellos agencias como CALM y Domestic Violence Solutions (DVS), están al servicio a la comunidad, también se puede llamar al 211 para pedir información sobre diferentes recursos, y no olvidarse de llamar al 911 en caso de tener una emergencia que requiera servicio inmediato.

Harms indica que el hogar debería ser un lugar seguro que proveer armonía y paz a aquellos que lo habitan, pero desgraciadamente no es así para muchos de los niños y adultos sobrevivientes de violencia doméstica, quienes ahora tienen que pasar días y semanas enteras con personas tóxicas que poseen un riesgo para su persona.

Así, existe ayuda específicamente para tratar temas de violencia doméstica, donde la DVS cuenta con una línea las 24 horas del día los 7 días de la semana (805.963.4458), así como también continúa aceptando nuevos clientes que requieren de sus servicios.

SOLUCIONES

Existen un número recomendaciones basadas en investigaciones científicas para ayudar a padres y adultos en general para poder incrementar una mejora de calidad en la salud mental y disminuir así los estragos generados por los efectos de la pandemia que se vive en la actualidad y éstos son:

Relaciones de apoyo mutuo, mantener buenos hábitos de sueño y de alimentación, hacer ejercicio, darle prioridad a la salud mental, practicar la atención plena o mindfulness por su nombre en inglés, y por último, el pasar tiempo en la naturaleza.

Es por ello que Harms recomienda enfocarse únicamente en uno o dos puntos a la vez.

“Es importante recalcar que habrán diferentes barreras que se interpongan para realizar los puntos anteriores, pero si nos hacemos buenos en uno o dos de los puntos, porque éstos generarán un gran cambio positivo que ayudará a lograr una modificación de estado y disminución de los niveles de estrés. No podemos servir de un vaso vacío, hay que cuidarnos primero como adultos, poniendo el ejemplo a los jóvenes y esto provocará que los niños no se vean afectados”, explicó.

Con el fin de ayudar a la población de la Costa Central, CALM tendrá una serie de talleres via Zoom donde se trataran temas como la Resiliencia, cafecito para padres, Mindfulness para padres. Para más información comuníquese con CALM en Santa Barbara al, 805.965.2376 o al 805.614.9160 en Santa Maria.

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