Por Redacción
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Decenas de pasajeros de un crucero afectado por un brote mortal de hantavirus abandonaron la embarcación semanas antes de que las autoridades sanitarias internacionales iniciaran protocolos de rastreo y monitoreo, aumentando la preocupación sobre una posible expansión del virus fuera del barco.
El crucero MV Hondius, de bandera holandesa, permanece en el centro de una emergencia sanitaria internacional después de que al menos tres pasajeros murieran y varios más enfermaran durante una travesía iniciada en Argentina y que incluía escalas en la Antártida, las islas Malvinas y otros destinos del Atlántico.
Autoridades de salud de Europa, África, América y Oceanía trabajan ahora para localizar a pasajeros que desembarcaron el pasado 24 de abril en la remota isla de Santa Elena, en el Atlántico Sur, sin que en ese momento se hubiera implementado un seguimiento de contactos.
La situación ha provocado nuevas interrogantes sobre el manejo inicial del brote y el tiempo que tomó identificar el alcance del contagio a bordo.
Funcionarios holandeses confirmaron el jueves que más de dos decenas de pasajeros procedentes de al menos 12 países abandonaron el barco tras la primera muerte registrada durante el viaje. Sin embargo, la empresa operadora del crucero no reconoció públicamente hasta ahora que decenas de personas habían desembarcado durante esa escala.
La compañía indicó que 29 pasajeros dejaron el barco en Santa Elena, mientras que el Ministerio de Exteriores de Holanda estimó que la cifra real podría rondar las 40 personas.
Expertos en salud pública señalaron que el riesgo general para la población continúa siendo bajo debido a que el hantavirus normalmente se transmite por contacto con excrementos o fluidos de roedores contaminados y no suele propagarse fácilmente entre humanos.
No obstante, la preocupación aumentó debido a que la cepa detectada en este brote pertenece al tipo Andes, una variante poco común que sí puede transmitirse entre personas en circunstancias específicas.
La alarma internacional crece tras nuevos casos sospechosos
Las autoridades sanitarias holandesas informaron que una auxiliar de vuelo que tuvo contacto breve con una pasajera infectada comenzó a presentar síntomas compatibles con hantavirus y permanece aislada en un hospital de Ámsterdam mientras se realizan pruebas médicas.
La pasajera con la que tuvo contacto era una mujer holandesa que había desembarcado del crucero en Sudáfrica tras sentirse gravemente enferma durante un vuelo. La mujer murió posteriormente en Johannesburgo.
Si se confirma el contagio de la auxiliar de vuelo, sería el primer caso conocido de transmisión relacionado con el brote fuera del crucero.
Hasta el momento, tres pasajeros han muerto y varios más permanecen bajo observación médica.
Los síntomas del hantavirus pueden tardar entre una y ocho semanas en aparecer después de la exposición al virus, lo que ha complicado los esfuerzos de monitoreo internacional.
La Organización Mundial de la Salud y autoridades sanitarias europeas continúan evaluando el alcance del brote mientras el crucero se dirige hacia las Islas Canarias tras haber permanecido cerca de Cabo Verde.
El miércoles, tres personas, incluido el médico del barco, fueron evacuadas de emergencia desde la embarcación y trasladadas a hospitales especializados en Europa para recibir tratamiento.
Las autoridades intentan ahora reconstruir los movimientos de los pasajeros que abandonaron el barco semanas atrás para determinar posibles cadenas de contacto.
El Ministerio de Salud de Holanda confirmó que las labores de rastreo abarcan varios continentes debido a la diversidad de nacionalidades presentes en el crucero.
Preguntas sobre el manejo inicial del brote
El caso ha generado cuestionamientos sobre la rapidez con la que se activaron los protocolos sanitarios internacionales y la transparencia de la compañía operadora del MV Hondius.
Según información divulgada por las autoridades, el primer fallecimiento ocurrió el 11 de abril, cuando un pasajero holandés murió mientras el barco se encontraba en alta mar.
Su cuerpo fue desembarcado posteriormente en Santa Elena el 24 de abril junto con su esposa, quien también abandonó el crucero y viajó hacia Sudáfrica al día siguiente antes de fallecer.
Sin embargo, el primer caso confirmado oficialmente de hantavirus a bordo no fue reportado hasta el 2 de mayo.
Ese retraso ha despertado dudas entre especialistas sobre si el rastreo de contactos debió iniciarse antes, especialmente considerando la naturaleza poco común del brote y las características cerradas de convivencia dentro de un crucero.
El hantavirus es considerado una enfermedad rara pero potencialmente mortal. Los pacientes pueden presentar síntomas similares a los de una gripe severa, incluyendo fiebre, dolores musculares, dificultad respiratoria y fatiga extrema.
En los casos más graves, la infección puede evolucionar rápidamente hacia insuficiencia pulmonar o complicaciones cardíacas.
Aunque la transmisión entre personas es inusual, expertos señalan que la cepa Andes —detectada en Sudamérica— ha mostrado capacidad limitada de contagio humano en brotes anteriores registrados en Argentina y Chile.
La aparición de un posible caso secundario fuera del crucero ha elevado la preocupación entre organismos internacionales de salud, que ahora buscan evitar nuevos contagios asociados a pasajeros que viajaron posteriormente a otros países.
Mientras continúan las investigaciones, autoridades sanitarias han insistido en que no existe evidencia de un riesgo masivo para la población general y han pedido evitar el pánico.
Sin embargo, el caso del MV Hondius se ha convertido en uno de los brotes de hantavirus más vigilados de los últimos años debido a su dimensión internacional y a la posibilidad de transmisión entre personas.
