Por El Latino Newsroom
La promesa fundamental del servicio de transmisión por internet siempre residió en el control absoluto del espectador sobre el horario y el modo de consumo de sus contenidos preferidos, representando un contraste definitivo con la programación rígida de la televisión abierta y las cadenas por cable tradicionales.
No obstante, las transmisiones en vivo —como las galas de premios del entretenimiento y los certámenes deportivos de alto perfil— permanecían como el último bastión de la emisión lineal en directo. Recientes e importantes acuerdos de la industria confirman que este pilar de la televisión tradicional está migrando rápidamente hacia los ecosistemas digitales.
Transformación en las ceremonias de premiación y deportes de élite
El cambio de paradigma cobró un impulso decisivo cuando la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas anunció que los premios Oscar se emitirán a través de YouTube a partir de 2029. Tras una subasta de derechos de transmisión celebrada a finales de 2025, la plataforma digital superó la oferta histórica de la cadena ABC, asegurando un contrato exclusivo de difusión que se extenderá hasta 2033.
A esta decisión estratégica se sumó la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión al confirmar que los premios Emmy abandonarán la señal abierta compartida por ABC, CBS, Fox y NBC para trasladarse en exclusiva a Prime Video de Amazon a partir de septiembre de 2027.
»Las plataformas consiguen incorporar un activo valioso para complementar la oferta y los organizadores acceso a una audiencia que, progresivamente, ha ido migrando de la televisión a este tipo de servicios», explicó Elena Neira, autora del libro Streaming Wars: La nueva televisión y docente universitaria especialista en distribución audiovisual.
El sector deportivo refleja una aceleración idéntica. Disney+ y ESPN concretaron la transmisión en directo del Super Bowl LXI para el 14 de febrero de 2027, ampliando la cobertura digital a más de 55 mercados internacionales en América Latina, Brasil, el Caribe, Sudáfrica y Australia/Nueva Zelandia. Asimismo, la plataforma Netflix aseguró un acuerdo con la FIFA para transmitir en exclusiva todos los partidos de la Copa del Mundo de la FIFA 2030 en España y Andorra, sumado al contrato para emitir en exclusiva la Copa Mundial Femenina de la FIFA en 2027 y 2031 para Estados Unidos y Canadá.
Un nuevo modelo de negocio estratégico para la era digital
La incorporación de acontecimientos en directo permite a los operadores de transmisión masiva capturar grandes volúmenes de espectadores de forma simultánea, un fenómeno indispensable para liderar la conversación pública e impulsar el impacto en plataformas sociales. Prueba de ello fue la incursión previa de Netflix al transmitir en vivo el combate de boxeo entre Jake Paul y Anthony Joshua en diciembre de 2025.
Frente al incremento sostenido en los costos de producción original y las compras de licencias exclusivas de ficción, los contenidos de emisión en directo otorgan certezas operativas. Dicha estrategia comercial disminuye los riesgos de inversión al trabajar con marcas y espectáculos que cuentan con audiencias consolidadas a nivel global.
»El modelo del cable me parece económicamente caro, pero con mucho menos riesgo», señaló Neira al evaluar la evolución de la industria audiovisual. «Depender de la producción original o pagar por exclusividad de contenidos ofrece muchas menos garantías que estos formatos, típicamente televisivos, que ya tienen una audiencia creada. Además, creo que estos contenidos les permiten diferenciar más su oferta y quitarse de encima esa percepción de homogeneización que suele acompañar a las plataformas más generalistas».
El cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones consolida este fenómeno estratégico. Estimaciones de la firma global de contabilidad PricewaterhouseCoopers (PWC) reflejan que en 2025 la audiencia estadounidense de deportes transmitidos por internet alcanzó a más de 90 millones de espectadores mensuales, superando ampliamente los 57 millones registrados en 2021. La tendencia se profundiza con alianzas como la de Prime Video para transmitir la NBA y la WNBA durante 11 años, Apple TV con la Fórmula 1 por cinco años, y Netflix con el programa Raw de la WWE, demostrando que la migración del entretenimiento en vivo ha llegado para quedarse.
