La paradoja del desempleo

Por Alíz Ruvalcaba
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El tema del trabajo, la economía y el desempleo han sido de los temas principales desde que se registraron los primeros casos de Covid -19 en California.

Es así que cuando el Gobernador, Gavin Newson, impusiera la orden ejecutiva de resguardo en casa el pasado 19 de marzo del 2020, los residentes de California se vieron obligados a cerrar tiendas, restaurantes, escuelas, y todas aquellas actividades que no eran consideradas esenciales.

De un momento a otro la vida para la gran mayoría de los residentes de la Costa Central dio un giro de 180 grados, familias enteras tenían que estar en aislamiento en casa, donde los menores de la familia no podrían acudir a la escuela, mientras que uno o más adultos de la familia se encontraron de pronto sin empleo y sin solución a la pregunta que estaba en boca de todos:

“¿Cómo vamos a sobrevivir sin trabajar y cómo vamos a cubrir las necesidades básicas de la familia?”

Como reportó el Latino Costa Central en ese entonces, gran cantidad de restaurantes y tiendas de servicio se vieron obligadas a recortar las horas de sus empleados o de cerrar sus negocios de manera indefinida, dejando a millones a la deriva.

¿LLEGA LA AYUDA?

Muchos empleados pudieron sobre llevar la crisis inicial del paro laboral con algunos ahorros o apoyo de familiares, otros tantos se vieron obligados a buscar distintas maneras de sobrevivir.

Entre estas opciones se tenía el aplicar por apoyo por desempleo o buscar otro giro donde poder aplicar sus conocimientos y seguir trabajando como en el campo de la construcción, jardinería, iniciar sus propios empleos, etc. 

En marzo de 2020 se activaron diferentes apoyos por parte del gobierno federal y estatal donde millones de dólares fueron asignados a apoyar a la clase trabajadora, durante unos meses, las personas calificadas podrían aplicar al programa de Asistencia del desempleo debido a la Pandemia o PUA por sus siglas en inglés (Pandemic Unemployment Assistance).

Así, quienes calificaban para el programa recibían un salario por medio del estado y otro por parte del gobierno federal; este apoyo fue variante en cantidad y fue suspendido por un par de meses al final de la presidencia de Donald Trump, reiniciando con la entrada del actual Presidente Joe Biden; l@s desemplead@s recibían un promedio de $400 dólares semanales como apoyo económico durante esos meses.

Sin embargo, no todos eran capaces de calificar entre ellos las personas indocumentadas y los trabajadores del campo, entre otros.

Este fue el caso de Jorge Canales quien antes de la pandemia, tenía un empleo estable en la industria de restaurantes donde podía vivir de manera cómoda y “hasta ahorrar un poco”, pero cuando la pandemia llegó, su vida también al quedarse sin ingreso y sin poder aplicar para las ayudas gubernamentales.

“Lamentablemente no pude beneficiarme de esos fondos, sé de muchos conocidos que con la ayuda del gobierno pudieron subsistir e incluso muchos me comentaban que ganaban más en el desempleo, que trabajando”, explica Canales.

El padre de familia de 7 hijos asegura que en marzo de 2020 quedó sin trabajo, luego de la reapertura allá por agosto de 2020, volvió a quedar en el paro laboral en diciembre, por lo que tomó una decisión que le cambiaría su vida.

“Fue ahí donde vi que tenía que moverme para poder subsistir y empecé a comprar frutas y verduras a domicilio para amigos y familiares, y así varias personas me empezaron a encargar cosas para comprarles”, relata Jorge de su experiencia.

La misma experiencia la sufrió Verónica García quien intentó contratar un servicio de mudanzas, esta vez usando una plataforma digital y supuestamente una empresa establecida, como la aplicación “DUDE With a Truck”.

“Necesitaba mover libreros de una casa a otra, antes esto tomaba unas 2 horas en completarse, y ahora en dos diferentes ocasiones me han pospuesto el servicio para finalmente cancelarlo por falta de motoristas”, comenta Verónica.

Verónica asegura que otras de sus amigas han expresado lo mismo cuando intentan contratar ayuda doméstica en la casa, sobre todo por la oferta y demanda.

“Ahora es muy difícil encontrar gente que pueda trabajar en casas y quienes están disponibles ya no cobran menos de $25 la hora, donde hace unos meses era $15 ó $18 dependiendo del salario mínimo, y, aún así, no hay gente”, concluye.

CONTRASTE INESPERADO

A lo largo de la historia uno de los estragos más graves que causan desastres como una pandemia es precisamente el impacto económico, sin embargo con las ayudas gubernamentales, esto a sido apaleado y lo que paso a ser una crisis, se convirtió en un negocio redondo para muchos debido a la mayor circulación de dinero en el mercado y la demanda en general.

Por lo tanto, en la actualidad la industria del servicio, sobre todo en una ciudad como Santa Bárbara que vive en gran parte del Turismo, se está viendo muy impactada al no poder conseguir empleados para suplir plazas que en algún momento fueron eliminadas.

Actualmente en toda la zona es muy común ver en los vitrales de negocios como están plazas vacantes en diferentes rubros. 

Para Raúl Gil, propietario del restaurante mexicano El Zarape, lo anterior es uno de los mayores impactos en su industria.

“La manera en que se manejó el cierre de la economía al principio de la pandemia, provocó la ola de donde muchos empresarios se vieron obligados a cerrar sus negocios y dejar sin empleo a su personal, y ahora ese personal ya no está disponible para el sector de restaurantes porque tenían que seguir avanzando de alguna manera”, explica Raúl.

Para el empresario ahora el mayor reto es tener un cambio de paradigma, ya que desde ahora los negocios, por muy pequeños que sean, hay que adaptarse a los nuevos tiempos que se viven de una manera más personal.

“Hay que atraer a los empleados de diferente manera y tomar alternativas que antes no considerábamos como la lealtad, beneficios que van mucho más allá de lo económico, apoyar a nuestros empleados y tratarlos como familia para así hacerlos prosperar y a su vez, nosotros con ellos”, relata Raúl. 

Gil explica que hay tres elementos cruciales que están impactando el aspecto económico local.

Primero tenemos la llegada del Covid-19 y con el cierre de restaurantes, el sector laboral tuvo que encontrar otro lugar para buscar trabajo y se fueron a la jardinería, a hacer trabajos de otro tipo. Segundo, el estímulo económico del desempleo y que hay que considerar el pagar más como industria, ya el salario mínimo es de $13 dólares para un lugar de menos de 20 empleados, ya de mayor número de empleados es de $14 y otros ofrecen más, y por último darnos cuenta de que mucha gente se fue de Santa Bárbara por lo caro para vivir acá”, concluye Gil.

Otro caso similar, es el del restaurante Renaud´s Bistro en Santa Bárbara, donde al llegar los clientes se encontraron con que ya no se ofrece desayuno por que no tienen cocinero, por lo que únicamente se venden alimentos previamente preparados y horneados.

En la misma línea se encuentra Gabriel de Francisco, quien es un contratista en la rama de la construcción y jardinería, pudo notar una gran dificultad al tratar de encontrar trabajadores para sus proyectos.

“Aún, no hay nadie que quiera trabajar, es muy difícil porque hay mucho trabajo ya que la gente está más tiempo en casa y quiere hacer proyectos y renovaciones ahora durante la pandemia, pero no hay donde encontrar a gente que quiera tomar el empleo, incluso lo veo cuando voy a “The Wall” (la zona donde trabajadores indocumentados se alinean en SB para ser contratados por jornadas diarias), ahí ya lo mínimo que quieren cobrar es $25 la hora, piden almuerzo y eligen que trabajos y cuales no por la alta demanda que hay”, explica de Francisco.

Para el contratista, no sabe si es porque están tomando desempleo o porque saben que están en demanda, aunque lo primero no sería el caso por su estatus, pero señala que sido muy difícil completar proyectos por la falta de mano de obra.

“Incluso uno de mis trabajadores sin dar mayor explicación renunció, y he escuchado que ahora no trabaja y recibe dinero por cada hijo que tiene, así que ha sido difícil”, añadió. 

PROBLEMA COMPLEJO

Así, muchos empresarios culpan a los beneficios económicos del PUA como los principales causantes de la escasez de mano de obra, sin embargo el problema es más complejo de lo que parece…

De acuerdo a declaraciones con un joven empleado que prefirió permanecer anónimo contó que trabajaba en el restaurante “Carlitos”, donde le iba bien, pero al quedarse sin empleo allá por marzo del año pasado, tuvo que aplicar al desempleo.

El joven indicó que a los pocos meses les volvieron a llamar para regresar, pero los con horarios recortados y sólo laborando dos veces por semana, algo que de aceptar cortaba inmediatamente el beneficio del desempleo.

“Realmente no era conveniente regresar a trabajar si estábamos dejando más dinero en la mesa. Todos teníamos que ver por nuestras familias, así que unos amigos y yo decidimos no regresar, ahora que ya se terminó el fuerte apoyo económico, ya estamos buscando trabajo, pero no creo regresar a atender mesas, estuve aprendiendo cosas en la computadora, y deseo ver si puedo trabajar en una oficina de diseño o algo que me motive más”, confiesa el joven. 

El cambio de profesión es una situación típica post pandemia, no sólo por la opción del apoyo económico, sino porque se vieron forzados a emprender para salir adelante como mencionó anteriormente Canales.

“Cuando me puse a entregar comida empecé a cocinar también en casa y les vendía a mis conocidos, y se me empezó a vender bien; la cocina es algo que me apasiona y como se fueron levantando las restricciones y todavía sin contar con empleo estable, empecé a rentar una lonchera (Camión de Comida) con la ayuda de mi novia Kathy y mi amigo Abraham, y así formamos Chilpetin Mexican Grill. Ahora vendemos de jueves a domingo tacos de camarón, de pescado, tacos de asada, quesadillas y mulitas y ya no hay vuelta atrás”, concluye el nuevo empresario de “Chilpetin”.

California fue de los últimos estados en terminar sus apoyos al desempleo, mismos que terminaron el programa de asistencia PUA el pasado 4 de septiembre, mientras tanto otros 25 estados terminaron su participación dentro de los programas de apoyo en julio pasado.

De acuerdo a las autoridades, la intención de la cancelación de ayuda propone enviar de manera orgánica a los empleados para competir por los empleos disponibles.

La realidad cambia día a día y aunque se mantienen discusiones para extender los beneficios por desempleo, especialmente con el resurgimiento de la nueva variante DELTA y la potencia que tiene para dañar el crecimiento económico, la administración de Biden anunció que, por el momento, no estará solicitando más apoyo federal ni extensiones.

Con el término del programa PUA, únicamente quedan los beneficios tradicionales de desempleo y señalan que cualquier balance en las cuentas de las peticiones de desempleo no serán pagadas a los empleados, sino que serán devueltas a los fondos federales y estatales. 

La paradoja continua y los argumentos son encontrados, una parte de la población indica que la finalización de beneficios era necesaria para motivar a los trabajadores que cuentan con un salario menor a los $15 dólares la hora, a regresar a la fuerza laboral, mientras que los oponentes indican que una de las razones por la que las personas no regresan a laborar es por el miedo de contraer el COVID, o la incertidumbre en cuanto a lugares como escuelas o guarderías, y sus respectivas restricciones.